Descontando la perversión de tu sentimiento, la mente consumida en añorarte, los mil sueños destrozados por lo obvio, la agonía de la espera de, al menos, el desdén de tu mirada, y lis hachazos a destajo de tu indiferencia,aún me queda vida para saborear los misterios de tu paso por mi, el camino burdo y sinuoso que atraviesa esta ciudad, tan llena y al tiempo tan sola, que adjudica a mi corazón la sentencia de ser héroe por esta batalla perdida en tus campos.
No lo sé, no me es claro ni lo prentedo... sólo entiendo que a partir de hoy, debo decidir qué hacer con lo que me resta de vida.
Son de luz las marcas que no ves
porque están en mi alma y mi recuerdo.
Duelen, pero inclusive así decido amarles, porque son vestigios de tu paso por mi, en un tiempo correcto, en el momento perfecto.
No busco sanación, más bien al contrario, pretendo seguir evocándote así, en carne viva, reandando tu camino, reviviendo la batalla, desfalleciendo una y otra vez ante el embate del deseo por ti, prendiendo hogueras y quemándome la piel con las inmensas e incontrolables ganas de ti...
Y ante la indiferencia
morir de nuevo un poco
y desangrar mi luz
por estas marcas
que no ves
La soledad vuelve... aunque la verdad nunca se ha ido del todo. Va pegada al alma como sombraPor ella, mi corazón es una veleta absurda que se orienta al sur gozoso o al norte incierto, dependiendo de dónde venga el azote de tus vientos, de tus deseos y tus ansias.
Es verdad, esta soledad que me impones es una burbuja con la que a veces me gusta jugar, y cierto, por ello es que soy vulnerable... a ti, tus olvidos y pretextos, tus mil vidas y 3 sueños, tus roces sin pasión y tus besos sin sentido...
Por mi soledad batallo con mis miedos... mi andar es lento pero justo, pues no hay condición que pese más que ser yo sin ti... respiro un aire marrón que me anima menos que nunca, y por ello subsisto bajo un cielo apenas digno, tanto como digno es vivir apenas
no es más cierto lo que ves que lo que piensas, ni menos verdad lo que extrañas que lo que deseas... de tanto pensar la vida escapa, entre recuerdos y suspiros, entre mis manos... no, no hay más ayer que hoy, ni más sentido que el que entiendo pernocta en un rincón de mis sillones... hay caminos que llegan hasta el alma, y otros que se pierden en el ensueño ansioso que tuve un día de abril, febrero o marzo...
no logro asír el deseo, ni la verdad ni mi ansiedad... dejo ahí lo que fue, no me llevo nada... mucho aire, muchos versos... y caray! muchos secretos... no espero más de lo que recibo, no sé si lo merezco... tomo mis estrellas y las guardo en el bolsillo hasta llegar de nuevo al cielo... ojalá la magia fluya, siempre... siempre... siempre...
...y resulta que mi vida viene siendo una historia breve contada por tus labios, con estímulos falsarios de un contexto peculiar, y que al fingir el tanto amar me colmaste de rosarios, y un cantar estrafalario que ahora tengo que olvidar...
...a veces duele el amor, y hay veces que ni se siente
¿y si esta vez te quedas? ¿y si no te inventas argumentos absurdos para huir y me compartes un poco más de ti? ¿y si dejamos que el tiempo vuele, altanero como siempre, y nos perdemos, tu en mis deseos y yo en tus pretextos? ¿y si, abusando, convocamos a las hadas y nos inventamos un cuento más, donde al final nos fusionemos para saber de verdad lo que siento y lo que sientes...?
¿y si no es bello? ¿y si se revelan las intrigas de mi pasión, o si descubro la verdad de tus ideas? ¿y si con todo ello, los corazones explotan por la ansiedad de la luz y lo perdemos todo...?
¿y si, pensándolo bien, mejor te vas, y quedamos en vernos de nuevo, mañana, como siempre, al vencerse el día y caer la tarde?
Reconozco pues que he dejado -de nuevo- de ser yo... y en este nuevo ciclo de indefensión, recargo mis sentidos con los recuerdos de una pasión -distinta a la anterior, claro- y que prende de nuevo mis hogueras, haciendo que el karma se asuma de manera simple -si es que algo simple puede tener-. Miro al espejo y la imagen que ofrece supone que soy yo, pero hiperdimensionado -de vuelta-, pues el sentimiento acrecienta, y rompe las pautas que, por decisión u omisión, he impuesto para mi. Soy fruto de mi mismo, fénix de mis pasiones, acervo de destinos.